Esta historia se sitúa temporalmente en el 2025
El Comienzo Del Viaje
Durante varios años de cuestionamientos sobre métodos de entrenamiento y técnica, y en el afán de escapar un poco de la monotonía marcial, el Maestro Yonathan Uribe y yo, nos planteamos la posibilidad de abrir las alas. Estábamos acostumbrados a recibir maestros del exterior e intentar absorber, en poco tiempo, la mayor cantidad de conocimiento posible, pero siempre desde nuestra comodidad; Y al hablar de comodidad me refiero a poner al externo maestro a disposición del grupo y moverse dentro del país, lo cual, aunque exige esfuerzo, resulta más viable dentro de las posibilidades del día a día.
Todo eso cambió al conocer al Gran Maestro William Widmeyer. Y ahí, precisamente, comienza esta historia.
Cambio de Paradigma
El Gran Maestro William Widmeyer apareció de sorpresa en nuestra puerta y su introducción fue contundente; Nos presentó un Hapkido pragmático del que nunca habíamos escuchado hablar: directo, sin técnicas aisladas, lo cual fue un verdadero shock. Lo que nos mostró no fueron movimientos, sino principios y conceptos, eso nos desarmó por completo.
Fue como un primer amor de nuevo, un reencuentro con el Hapkido; Lo curioso es la fuente: un estadounidense que tocó a nuestra puerta trayendo el Ohaeng Hapkido, y con esa sola interacción, la aventura empezó a precipitarse.
El GM permaneció una semana entrenando y compartiendo su perspectiva. Pero lo verdaderamente interesante ocurrió fuera del mat; Él reconoció nuestro trabajo y nosotros, sus enseñanzas. Surgió así una relación cercana y honesta donde hablamos de filosofía, no solo de técnica, y de cómo el arte en las artes marciales exige evolución constante, esas conversaciones nos llenaron de ideas y de una disposición genuina por aprender.
Antes de partir, el GM nos recomendó hablar con otro gran personaje para adentrarnos en las Artes Marciales Filipinas; su amigo y alumno en Hapkido, el Maestro Salvador Caballero, y ahí, sin saberlo todavía, comenzó un viaje —figurado y literal— que nos empujaría hacia la aventura más grande de nuestras vidas hasta ahora.
El Inicio Del Viaje
De aquella nueva relación con los Maestros William y Salvador surgió algo inesperado, la oportunidad de entrenar de manera personal con el Maestro Salvador; El lugar Dinamarca; ese fue el primer bloqueo mental, salir del confort en todos los sentidos, cruzar el charco e ir al viejo mundo.
Luego de algunos meses dándole vueltas, decidimos lanzarnos al vacío.
Nació así la aventura de viajar a Dinamarca, pero el itinerario pronto se fue expandiendo con vida propia. El Maestro Yonathan conocía por redes sociales al GM Marcos Rodriguez Pérez de Tenerife Referente del Kwan que representamos en Colombia Sung Moo Kwan.
España, primera parada no planeada, Él nos abrió las puertas sin dudar y luego llegó una invitación adicional del Maestro Salvador para visitarlo en Barcelona, en sus centros de entrenamiento Do Yang Sal, y de repente, teníamos un recorrido que nadie había diseñado pero que tenía toda la lógica del mundo:
Madrid → Canarias → Barcelona → Aarhus.
Nueve vuelos en veinte días, un inicio brutal, lleno de movimiento y de cambios de escenario que no daban respiro.

Profesor Bryan Restrepo, Maestro Marcos Rodriguez Pérez, Maestro Yonathan Uribe Respectivamente.
Y sin embargo, o quizás por eso mismo, fue el recorrido de aprendizaje más transformador que yo había experimentado en casi dos décadas dentro de las artes marciales. Fue un renacer, volver a ser novicio, despojarse de certezas y dejarse sorprender de nuevo y me encantó. Ese viaje afianzó relaciones nuevas, profundizó las que ya existían, y renovó mi vínculo con el arte marcial como nada lo había hecho antes.

Clase en Centros Do Yang Sal
El Regreso
Volver fue agotador, el viaje dejó el cuerpo cansado, pero la mente encendida.
De regreso, solo había un sentimiento claro "seguir trabajando" como club, como liga, como practicantes.
Habíamos conocido el Hapkido tradicional y el moderno, distintas formas de trabajo, perspectivas que nunca habríamos encontrado desde casa; el reto ahora no era simplemente replicar lo visto, sino algo más exigente y más honesto, adaptarlo, integrarlo, hacerlo nuestro.
Eso es precisamente lo que bajo la guía del Maestro Yonathan, se ha venido construyendo día a día desde entonces, y algo que define a nuestra liga es justamente eso "no guardar el conocimiento, sino llevarlo al mat, ponerlo a prueba, mostrarlo".
Así se hizo, los entrenamientos que siguieron al viaje fueron intensos y llenos de preguntas; preguntas que por primera vez en mucho tiempo, teníamos herramientas para responder; Cada sesión era una oportunidad de conectar lo aprendido con lo vivido, de dialogar aunque fuera a distancia con los maestros que nos enseñaron directamente.
Y así quedamos: en movimiento, con más preguntas que respuestas, y con la certeza de que esto apenas comienza.
Los Nuevos Retos
Parecía que la aventura había concluido, pero la vida tenía una sorpresa guardada para el cierre del año.
La última parada llegó en forma de invitación, pues los Maestros William y Salvador nos convocaron en Cholula, Puebla, México, para participar en el encuentro de la Ohaeng Hapkido Association en la sede sería el C.A.M Cholula, y el anfitrión, el Sabonim Javier Peñaloza.
Lo que siguió fue una experiencia que no cabía en ningún plan previo, práctica intensa, risas, y el calor genuino de compartir el mat con compañeros de España, México y Estados Unidos, personas que en pocos meses, se habían vuelto parte de este camino.

CAM Cholula, entrenamiento con los alumnos de Maestro Caballero y el Sabonim Peñaloza
Ese evento cerró el año marcial del 2025 y hablando desde mi propia experiencia, lo cerró con una certeza que no necesita adornos, amo lo que hago, amo el Hapkido, y este año reafirmó mi camino marcial y me atrevería a decir que también el del Maestro Yonathan.
El broche de oro llegó al final del encuentro, cuando el GM William reconoció oficialmente al Maestro Yonathan como representante de Colombia del Ohaeng Hapkido; Un reconocimiento que resumió en un solo momento todo lo que este año se había construido, crecimiento marcial, conexiones reales, y una red de hermandad que al día de hoy no se detiene.
Un agradecimiento especial a todos quienes hicieron posible esta gran aventura, siempre serán bienvenidos a nuestra casa en Medellín:
GM Marcos Rodriguez Pérez · GM William Widmeyer · M. Salvador Caballero · M. Javier Peñaloza